La vida isleña · Cícladas

El Carnaval en las Cícladas

Desde el «Capitán» de Amorgós y los «Encascabelados» de Naxos hasta las «Camellas» de Sifnos: un viaje por las costumbres carnavalescas más vivas de las Cícladas, allí donde la máscara, el vino y la mandinada mantienen viva una tradición de siglos.

Cícladas

En algún punto entre el invierno que se va y la primavera que se acerca, las islas Cícladas sacan a relucir su máscara. Primero se oyen las campanillas —pesadas, insistentes, como si latiera el corazón de la tierra— y luego el violín, el laúd, la risa que se derrama por las callejuelas. Huele a carne asada y a vino, las plazas se llenan de disfrazados y el Carnaval se despliega como un teatro ancestral y vibrante bajo el cielo del Egeo.

En Grecia, el Carnaval, las Apokries o Apokreo —el período durante el cual los griegos «se abstienen de la carne»— se celebran con mascaradas colectivas, bailes, festines y sátira, costumbres que cambian de rostro en cada lugar. En las Cícladas, las celebraciones, características e imaginativas, son la expresión de una cultura popular notable y singular, con influencias que llegaron aquí desde muchas culturas. La alegría, las bromas y los disfraces ofrecen la ocasión para el jolgorio, el vino y las burlas.

De la Tsiknopempti a la «Gran Carnaval»

El calendario de la fiesta tiene sus propias cumbres. Un lugar especial lo ocupa el jueves de la semana de la carne, la llamada «Tsiknopempti», cuando el olor a carne asada se extiende por cada patio. Pero la celebración tradicional culmina el último domingo, el Domingo de Carnaval, que en las islas también se llama «Gran Carnaval». Los banquetes de ese día tienen un carácter alegre y festivo, con canciones que reflejan los sentimientos del momento —el ansia de vida antes de que llegue el ayuno.

En Kímolos, por ejemplo, en esos días se canta un llamamiento que une en la misma mesa a amigos, enemigos y emigrados:

Estos días lo tienen así, estas semanas, que a quien tiene amigos los llama, que a quien tiene enemigos los invita, que a quien tiene gente en tierra extraña la manda buscar y la trae.— Canción de Carnaval de Kímolos

Amorgós: el «Capitán» y el amor secreto

En Kato Meriá de Amorgós, la Asociación «Antigua Arkesini» revive una de las costumbres más conmovedoras de las Cícladas: la costumbre del «Capitán». La mañana del Domingo de Carnaval, los jóvenes del pueblo se visten de blanco y negro —bombachos ceñidos con faja a la cintura, gorras tradicionales y chalecos bordados en forma de cruz con cintas de colores— y emprenden el camino hacia la iglesia de la Panagía Epanochoriani, acompañados de músicos que cantan mandinadas y el «Apokrianós»: «Ya pasó el Carnaval, ya se van también las fiestas del queso…».

La elección se hace de un modo casi ritual: el cura del pueblo lanza al aire el «gileó» (una especie de vestidura litúrgica) y quien logra atraparlo se convierte en el «Capitán». Aquí se esconde la esencia de la costumbre: el joven elegido puede ahora revelar su verdadero amor o traicionar un amor secreto, cantando: «No hay pena más pesada, sevdá que no termina, como el amor secreto que nunca se revela». Su caballo se engalana vistosamente, mientras su escolta y guardián, el «Abanderado», viste con ropas ceremoniales.

Después del banquete con pescado frito, buen vino y mandinadas, la comitiva emprende el camino hacia el pueblo. Las noticias ya han llegado gracias a los niños que corren a anunciar el mandado —y el primero en traerlo recibe la tan ansiada propina—. Los habitantes esperan en la Portára, la entrada oriental del pueblo; el «Capitán» es aclamado, improvisa versos para las muchachas que encuentra e invita en los cafés. Última parada, Lóza: allí el «Abanderado», sosteniendo una vara con un pan, una rueda de queso y un trozo de bacalao clavados en la punta, hace dar tres vueltas por la plaza al «Capitán» a caballo. Y entonces llega el gran momento: el «Capitán» revela su amor secreto, invitando a una muchacha a convertirse en «Capitana», le recita un verso y le concede el primer baile. La fiesta durará hasta la mañana: «Llegó ya la Santa Cuaresma con sus siete semanas…».

Naxos: las campanillas de Dioniso

En los pueblos de Naxos sobreviven todavía elementos ancestrales del culto dionisíaco. El Domingo de Carnestolendas aparecen en las calles los «Encascabelados»: jóvenes con máscaras y capa con capucha, con una hilera de campanillas colgadas alrededor de la cintura y en el pecho, que bailan provocando un ruido intenso y primitivo —y los lugareños les obsequian huevos—. El Lunes Puro la imagen cambia; salen los «Fustanelados», jóvenes sin máscara, ataviados de fiesta, que tocan el violín y esparcen la alegría por las callejuelas.

Sifnos: las «Camellas» y el baile de Don Bóreas

Sifnos permanece fiel a sus tradiciones, manteniendo con inspiración y humor los bailes carnavalescos de las «Camellosías» —las mascaradas que en el dialecto sifnio se llaman «Camellas»—. Protagoniza el «takími» sifnio, el dúo musical en que el violín acompaña al laúd, junto con la abundante comida en las llamadas «mesas».

Muchos de estos bailes se remontan a tiempos precristianos, cuando la gente, influida por las creencias paganas, aplacaba a los elementos de la naturaleza que los atormentaban. El baile de «Don Bóreas», dedicado al viento, se celebra en el patio de la Panagía de la Kónchi, en Artemonas: el cura encabeza el baile y tras él siguen, disfrazados, los habitantes. Entre versos y poemas, los presentes disfrutan, con abundante vino, la tradicional revithada, carne con macarrones o patatas y bacalao, mientras el violín y el laúd no dejan de sonar.

Syros: mascaradas en las callejuelas medievales

En Syros, el Carnaval de Ano Syros es uno de los eventos más importantes de la isla. En las callejuelas del asentamiento medieval reviven costumbres tradicionales, con mascaradas, los célebres «zeibékikos», bailes y sonidos animados y alegres de instrumentos populares tradicionales. El Lunes Puro, en el pueblo de Galissás, se celebran los «Koúlouma» con vuelo de cometas, platos de cuaresma, música de la orquesta popular local y la divertida «Caza del Lukumi Escondido», un juego de acción y exploración para todas las edades.

Tinos: el «Abecedario del Amor» y el «Makaronás»

En Tsiknopempti, en el café del pueblo de Triandarós, en Tinos, revive la costumbre del «Baile de Carnaval» y del «Abecedario del Amor»: los bailarines, dispuestos en círculo, cantan por turnos versos burlones, siguiendo —según la primera letra de cada verso— el orden del abecedario, con degustaciones de platos y dulces locales.

El último domingo del Carnaval, en el pueblo de Falatados se monta un Carnaval con un tema diferente cada año, con aperitivos y baile al son de la tsampouna, el violín y la guitarra. Ese mismo día, en el pueblo de Agapi, se celebra la costumbre del «Makaronás»: los habitantes pasean, entonando lamentos, un muñeco de paja por las calles del pueblo, para finalmente quemarlo en la plaza central —y después reunirse todos, lugareños y visitantes, en el salón parroquial para disfrutar de la tradicional makaronada.

De Andros a Santorini: la fiesta isleña se extiende

El mismo júbilo se derrama por todo el Archipiélago. En la Jora de Andros, el último sábado y el último domingo, en la plaza de Girokomío se celebra un desfile de carrozas de grupos disfrazados, con fuegos artificiales y baile. En Kea se organizan bailes de disfraces, juegos de carnaval y espectáculos para pequeños y grandes; las celebraciones culminan en Ioulída el último domingo de Carnaval con el gran desfile del Carnaval y representaciones teatrales que satirizan la vida cotidiana, mientras el Ayuntamiento ofrece vino, souvlaki y arroz con leche y limón, convirtiendo la fiesta en un jolgorio desenfrenado.

En Santorini, en la plaza central de Fira, el Ayuntamiento de Thira organiza el último domingo un Carnaval con la participación de todos los colegios de la isla. Y en Serifos, el Domingo de Carnaval, cobra vida la costumbre de la «Capitanía», equivalente a la del «Capitán» de Amorgós —prueba de que los mismos motivos viajan de isla en isla, vestidos cada vez con el color local.

Información útil

  • Tsiknopempti (jueves de la semana de la carne): el olor a asado domina por todas partes; en Tinos revive el «Abecedario del Amor» en Triandarós.
  • Domingo de Carnaval / «Gran Carnaval»: la culminación de la fiesta —el «Capitán» en Amorgós, la «Capitanía» en Serifos, los «Encascabelados» en Naxos, los grandes desfiles en Andros, Kea, Santorini y el Carnaval de Ano Syros.
  • Lunes Puro: los «Fustanelados» en Naxos y los «Koúlouma» con cometas en Galissás, Syros.
  • Abríguense bien —el febrero del Egeo tiene un viento norte cortante; hónrenlo como los sifnios, con el baile de «Don Bóreas».

El Carnaval en las Cícladas no es simplemente una fiesta; es el instante en que las islas recuerdan quiénes son. Detrás de cada máscara, cada campanilla y cada mandinada se esconde una memoria de siglos —desde Dioniso hasta Don Bóreas, desde el amor secreto del «Capitán» hasta la makaronada de Agapi—. Vengan a disfrazarse, a beber vino con desconocidos que se convertirán en amigos, y a bailar hasta la mañana: el Egeo los espera para que disfruten de su Carnaval más auténtico.

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